Antes de la primera edición de Back to the Book en 2024, no existía en España un festival literario enfocado en la edición independiente, es decir, protagonizado por editoriales no pertenecientes a grandes grupos económicos. En este contexto, Back to the Book se concibió como un espacio de encuentro fuera de los circuitos mainstream. Su selección literaria divergente y original destaca por su singularidad frente a otras propuestas de corte más comercial.

La programación de la 3º edición
El programa de este año combina talleres, presentaciones, clubes de lectura, podcasts en directo, catas literarias y charlas, entre otras actividades. Una propuesta concebida para favorecer el diálogo, el intercambio de ideas y el descubrimiento de proyectos editoriales emergentes. La entrada al festival y a la mayoría de las charlas es gratuita, requiriendo inscripción previa y/o entrada únicamente algunos talleres.
Las charlas planteadas abordan temas en boga en relación con la literatura, el pensamiento y la creación contemporánea. Algunos de los argumentos centrales serán la infancia, la memoria, el deseo, la identidad o la vivienda. Estos encuentros contarán con la presencia de figuras como Sara Torres, Lucía Solla Sobral, Maria Hesse o Moderna de Pueblo, encargadas de moderar las conversaciones.

El origen de Back to the Book
El espíritu del festival nace en un local de pocos metros cuadrados cercano al Matadero de Madrid, la librería Altamarea. Con escasos medios y una capacidad financiera limitada, surge la idea de crear un espacio de visibilidad destinado a proyectos editoriales y voces autoriales alternativas. Alfonso Zuriaga, organizador del evento junto a Giuseppe Grosso y Sara Maroto, destaca cómo la colaboración entre pequeños proyectos editoriales y las comunidades literarias que los rodean ha posibilitado que Back to the Book atraiga a un público suficiente para garantizar la existencia y continuidad del proyecto.

Autorías consolidadas y nuevas promesas
En el cartel de la presente edición dialogan voces con una trayectoria afianzada en el mundo literario (Pilar Adón, Marta Sanz o José Ovejero) con escritoras noveles entre las que encontramos a Raquel Congosto (Amiga mía, 2025), Lana Corujo (Han cantado bingo, 2025) o Pilar Asuero (Las cabras, 2025), entre otras. Sorprende gratamente también ver en cabeza de cartel a la cantante y compositora Julieta Venegas, que presenta sus memorias bajo el título de Norteña. Memorias del comienzo. El carácter polifacético y multicultural de sus invitadas se relaciona también con la naturaleza lúdica del evento. Back to the Book concilia libros con música, cerveza y espacios de ocio y distensión.

De esta manera, la curaduría de Back to the Book pretende ser también una plataforma de lanzamiento de autores y autoras debutantes («nuevas promesas») para impulsarles a sacar la cabeza en el panorama literario. Tal es el caso de Las cabras, novela publicada el año pasado y presentada en la segunda edición del festival que atrajo una gran cantidad de público joven, completando el aforo de las salas. Las asistentes al festival son personas, según los organizadores, entendidas, que conocen las editoriales, que esperan las novedades, que hacen largas colas para hablar con las escritoras…
El diálogo con la actualidad
Las grandes aliadas son las editoriales (unas 130 en total), que confían en el proyecto y apuestan por presentar sus novedades (más de 1.500) en Back to the Book, convertida ya en una cita imprescindible a la vuelta del verano. La selección del catálogo consigue reflejar las principales inquietudes contemporáneas precisamente gracias a esta pluralidad de públicos y estilos, en diálogo constante con la actualidad a través de la figura del editor.

La internacionalización del festival
La tercera edición inaugura, además, una exposición en colaboración con ARCE, la Asociación de Revistas Culturales de España, titulada El papel de la diferencia. Consiste en una recopilación tanto de números históricos de las distintas revistas de ARCE como de nuevas propuestas, tendiendo puentes entre nuevos lectores y publicaciones «tradicionales». La intención es revalorizar esta forma cultural que encara dificultades para aflorar en librerías y que se encuentra frecuentemente limitada a ventas institucionales y bibliotecas.
Zuriaga, Maroto y Grosso ponen en relevancia la enorme importancia del apoyo institucional y del esfuerzo del equipo humano detrás de Altamarea. También destacan la voluntad de internacionalizar el festival mediante la cooperación con editores y catálogos latinoamericanos (a menudo con escasa distribución en librerías españolas). Y, por otro lado, a través de la creación de una fellowship con editores extranjeros, lectores y traductores de literatura española. El fin es darles a conocer los catálogos no tan representados en grandes agencias, ferias o festivales e incentivar la compraventa de derechos.
