El próximo 8 de febrero el Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogerá la gala de la XVIII Edición de los Premios Gaudí 2o26, otorgados por la Acadèmia del Cinema Català. Romería, de Carla Simón y Sirat, de Oliver Laxe, arrasan en las nominaciones. Pero como de estas ya se ha hablado mucho, nos proponemos hacer una primera selección entre las nominadas (a falta de ver unas pocas). Aquellas que, a nuestro criterio, no deberían perderse entre la inevitable saturación de títulos de la temporada de premios.
Molt lluny, de Gerard Oms: Fuera de lugar
Nos cuesta ponernos en los zapatos de las académicas para otorgar el premio a la Mejor película y probablemente no tengamos por qué elucubrar sobre cuál de las candidatas es mejor que las demás. Sin embargo, haremos una mención especial a Molt lluny, la ópera prima de Gerard Oms.
Es una alegría que un actor tan circunscrito en determinado tipo de papeles como Mario Casas haga uno de sus trabajos más interesantes explorando, precisamente, el lado opresivo de los entornos hipermasculinizados y «testosterónicos» en los que a él mismo se le ha encasillado tantas veces como intérprete. No es de extrañar que se le haya reconocido su desempeño en la película con una nominación a Mejor protagonista masculino. A nivel de representación, este tipo de gestos, sin ser heroicos, no dejan de ser importantes. Molt lluny la podéis ver en Filmin y Movistar Plus.

Los Tortuga, de Belén Funes: Sin tiempo para llorar
Atendiendo al objetivo que nos poníamos al inicio, entre las nominadas a Mejor película en lengua no catalana querríamos dar un espacio de reconomiento a Los Tortuga, de Belén Funes. Un filme llevado sobre los hombros de un dueto de actrices espectaculares, Antonia Zegers y la debutante Elvira Lara, que no solo lo sostienen sino que lo elevan. Lara es, de hecho, una de las aspirantes al Gaudí en esta edición por la Mejor interpretación revelación.
Aunque el guion toca varios temas muy complejos que bien podrían merecer una película por sí solos, su hallazgo es el de poner sobre la mesa cómo los procesos emocionales también quedan inevitablemente atravesados por la clase. Detenerse para poder procesar una pérdida también es un privilegio. Puede parecer evidente, pero pocas películas lo han puesto de manifiesto de una forma tan rotunda como Los Tortuga. Se puede disfrutar en suscripción en Movistar Plus.

Mi amiga Eva, de Cesc Gay: Deseando amar
Por lo que respecta al Mejor guion original, encontramos con agrado el texto de Mi amiga Eva (Cesc Gay y Eduard Sola) entre los candidatos al galardón. La película se presenta discretamente como una comedia con tintes románticos y sin grandes ínfulas. No obstante, cuando una se adentra en ella descubre que su premisa es más potente de lo que podía parecer en un inicio:
Una mujer de 50 años toma la arriesgada decisión de separarse de un marido solícito, padre de sus dos hijos, porque ya no está enamorada de él. Eva no quiere renunciar a sentir de nuevo el amor hacia otra persona, la ilusión, el deseo, por mucho que a su edad esas cosas se den por perdidas. Mantenerse firme en su decisión no es tarea sencilla: tanto amigos como familiares se muestran incapaces de entenderla. Y, por si fuera poco, conectar con alguien desde cero resulta más arduo de lo que hubiera imaginado. La película no niega el vértigo de un salto al vacío como este, pero celebra con simpatía y dulzura el arrojo de su protagonista.

Mi amiga Eva podría emparentarse sin complejos con el cine de Emmanuel Mouret o Noah Baumbach. Allí donde la cinta es más sobria, menos sofisticada en sus diálogos, está Nora Navas (también nominada merecidamente a Mejor protagonista femenina) para sonreír de cien formas diferentes e inspirar ternura en cada una de ellas. Disponible también en Movistar Plus.
Una quinta portuguesa, de Avelina Prat: Un ejercicio de libertad
En la categoría de Mejor protagonista masculino destaca un nombre, el de Manolo Solo, que nos brinda la oportunidad de hablar no solo de un actor inmenso del cine español, sino también del título que le sitúa en esta categoría. Solo protagoniza Una quinta portuguesa, escrita y dirigida por la cineasta valenciana Avelina Prat. Un drama de cocción lenta (para nuestra sensibilidad acelerada) que se escapa del corsé de la verosimilitud y que, gracias a esta apuesta, nos lleva de la mano a través de una historia insólita y luminosa sobre los nuevos comienzos. La de Avelina es una película que se atreve a ser literaria, a ser sencilla en sus formas, a tomarse el tiempo para llegar.

Las interpretaciones de Manolo Solo y María de Medeiros se engrandecen mutuamente, consiguiendo que el simple acto de escuchar al otro sea incluso más brillante que cualquier línea de diálogo propia. Sus personajes, más o menos falibles, comparten una misma característica, la de tener buen corazón. Y como decía Jonas Mekas, el bien sí necesita de nuestros cuidados; el mal y la fealdad ya se cuidarán solos. La podéis encontrar en suscripción tanto en Filmin como en Movistar Plus.
Campolivar y La nostra habitació: Formas breves
Los cortometrajes, por su parte, tienden a ser ninguneados como forma cinematográfica, como si el mérito de una película fuese proporcional a la duración del metraje. Sin embargo, la categoría de nominados a Mejor cortometraje nos deja dos grandes actos de valentía y personalidad autoral por parte de sus jóvenes directores: Alicia Moncholí con su Campolivar (Filmin) y Jaume Claret por La nostra habitació (también Filmin). Claret también está nominado al Gaudí a Mejor película por Estrany riu.

Campolivar vuelve la mirada hacia un acontecimiento traumático de la infancia de la directora. Es en el mecanismo de la puesta en escena donde reside toda su notoriedad, pues en lugar de centrarse exclusivamente en el material de archivo familiar para acercarse al recuerdo (recurso algo explotado últimamente en el cine de la memoria), se atreve a manipularlo y a crear imágenes nuevas que, entre lo grotesco y lo ingenuo, retratan de manera espeluznante el trauma que irrumpe en el mundo infantil. Gracias a un artificio cuidadosamente construido, Alicia Moncholí consigue hacer perceptible lo que parecía imposible de contar.

Por último, La nostra habitació nos envuelve en una agradable nube de somnolencia a través de los sonidos de la radio, los cuentos susurrados y las respiraciones pausadas. Una pieza enigmática que se vuelve cada vez más sugerente y termina por instalarnos en el placer de crear un relato propio, sea cual sea.
Otras menciones especiales
Entre las películas nominadas que nos han conquistado encontramos otras propuestas muy distintas pero igual de potentes. La buena letra ofrece un relato íntimo y visceral sobre las relaciones familiares y la memoria personal; La furia, primer largometraje de Gemma Blasco, es un thriller valiente y rabioso que aborda la violencia sexual con una mirada descarnada; y La marsellesa de los borrachos, de Pablo Gil Rituerto, reconstruye la memoria histórica de la resistencia española a través de archivos sonoros y voces contemporáneas, conectando pasado y presente de forma emocionante y original.

Nos quedamos pues con los deberes pendientes para el 8 de febrero de ver el resto de películas que completan el elenco de nominadas (Esmorza amb mi, de Iván Morales; La semilla de la higuera sagrada, de Mohammad Rasoulof, entre otras). Esperamos que, más allá de la anécdota de la competición, los premios sean un motor para descubrir, recuperar y apoyar las propuestas cinematográficas de este año.
